A sus 30 años, David Sabaté, ingeniero catalán, lleva varios años viviendo en Copenhague. Gracias a su trabajo y a la estabilidad laboral que ofrece Dinamarca, ha conseguido comprarse un piso con su pareja y ahorrar hasta la mitad de su sueldo en algunos meses.

El ingeniero David Sabaté (Cataluña, 1995) llegó a Escandinavia en el año 2018 para cursar un máster, sin imaginar que poco después acabaría estableciendo su hogar en Copenhague, la capital danesa. Aunque la idea era volver a España tras acabar de estudiar, la pandemia lo cambió todo. Así que lo que empezó siendo una experiencia temporal se convirtió en una oportunidad de vida.

A día de hoy, David está trabajando en una start-up tecnológica danesa dedicada a la fabricación de adhesivos avanzados, en un entorno dinámico y multicultural. “Me gusta la confianza que te dan, el ambiente relajado y la sensación de que tu trabajo tiene un impacto”, comenta.

Vivir bien y poder ahorrar en Copenhague

Aunque Dinamarca es conocida por su alto coste de vida, David explica que el equilibrio existente entre el salario, la estabilidad económica y el bienestar, lo compensa bastante.

Hay meses en los que puedo ahorrar un 50 % de mi nómina sin privarme de nada, y con mi pareja hemos podido comprarnos un piso”.

La seguridad laboral, el apoyo del sistema social y la importancia que se da al tiempo libre son algunas de las razones por las que muchos jóvenes profesionales deciden quedarse en Copenhague.

Desafíos y adaptación a la vida danesa

Por supuesto, no todo ha sido fácil, ya que para vivir en este país necesitas conocer un poco el danés. Aunque el inglés permite vivir y trabajar sin problema, David reconoce que dominar el idioma local le ayudaría a integrarse más.

Aunque también menciona la diferencia cultural:

Echo de menos las fiestas de pueblo y la vida social intensa de Cataluña. Aquí todo es más tranquilo, pero la gente es muy respetuosa y solidaria”.

Lo que más valora David de su vida en Copenhague

También destaca que Copenhague le ha enseñado a disfrutar de la sencillez y del equilibrio. Como él mismo explica:

Aquí se vive de otra manera: sin prisas, sin tanta presión. Y eso se nota en la felicidad de la gente”.

Su historia es un reflejo de lo que muchas personas descubren al llegar a Dinamarca y ni siquiera lo saben. Un trabajo de verdad, mucha tranquilidad económica y una manera de vivir más pausada y equilibrada.

Podéis ver la noticia completa aquí en el periódico La Vanguardia.

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